Una médica legista, reconocida por su proyecto de asistencia en casos de violencia de género
Por Silvina Molina
La médica legista Patricia Gallardo fue reconocida este jueves con el premio "Compromiso" de la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires por su proyecto para crear una oficina que asista a víctimas de violencia y abuso, iniciativa que surgió tras sus 18 años experiencia como forense.
"Yo atiendo a las personas desde que vienen a contarme que son insultadas hasta las que vienen con moretones o fracturas, y muchas veces, más tarde, las encuentro en la mesa de autopsia", aseguró en diálogo con Télam, tras recibir el premio en la ciudad de La Plata.
De esta manera, la médica relata el círculo de la violencia que, en general, comienza con la psicológica y emocional, luego pasa a la física, y en muchas ocasiones, termina con el asesinato de la víctima.
Lo que ha visto a lo largo de los años como forense, primero en la policía y ahora en el Poder Judicial es que la víctima “hace la denuncia, le dan un oficio, tiene que ir al cuerpo médico policial, donde si no hay médicas -dato importante porque la víctima en general se siente mejor con una mujer- tiene que ir a un hospital”, explica.
Y el camino sigue, porque -cuenta Gallardo “en el hospital hay que conseguir una ginecóloga si es mayor o una pediatra si se trata de una menor, y se debe contar con una instalación adecuada para hacer la revisión física”.
Luego “una vez que se toman las muestras, tiene que volver a la policía, enviarlas por correo policial a La Plata, y si necesita contención psicológica, hay que pedir turno en un hospital, en una organización social o en el mismo juzgado”, sigue la legista.
Si la persona abusada requiere medicación “también hay que buscar un psiquiatra y luego encontrarle un hogar, para lo cual es necesaria una asistente social que le busque el lugar más adecuado y seguro”, continúa Gallardo, dando cuenta en toda esta enumeración el largo camino por el que tiene que atravesar la víctima.
Gallardo destaca la importancia del asesoramiento legal “para que la víctima sepa los pasos a seguir, para que le informen sobre la restricción que tiene el violento para acercarse y otros términos y derechos, que en la mayoría de los casos, desconoce”.
Gallardo define todo este proceso como “descuartizar” a la víctima “por eso, es fundamental centralizar la atención en un solo lugar, contar con un equipo interdisciplinario, y estar a disposición las 24 horas los 365 días del año”.
Así, resume su proyecto, cuyo eje es “evitar que la persona afectada deambule sola, sin acompañamiento, sin dinero”.
Otro dato que no se le escapa a Gallardo es la importancia del trabajo en red “con el hospital, con organizaciones sociales especializadas, con psicólogos y con personal policial que colabore”.
Para evitar la revictimización, la médica suma la necesidad de contar con un móvil propio “a disposición del equipo, porque la víctima no puede ser trasladada en un patrullero: eso le genera miedo y la volvemos a victimizar”.
La idea de Gallardo es poder armar la oficina en un espacio no institucional “porque me ha pasado de tener que cruzar, en un pasillo de una comisaría, a víctima o victimario, o realizar un examen genital a una niña abusada en lugar no apto”.
La oficina que propone y por la que fue distinguida se organizará en el polo judicial de Avellaneda, donde Gallardo ya tiene profesionales identificados que se han capacitado en la temática.
Gallardo reconoce que el trabajo que realiza es “muy duro, pero la satisfacción es poder salvar vidas o reivindicar a las víctimas cuando se hace un buen trabajo forense, para que la justicia cuente con las pruebas adecuadas cuando juzga a los violentos”.
“Muchas veces el círculo de la violencia es cíclico porque las victimas no siguen al no estar acompañadas, se cansan, no tienen dinero, y yo, no quiero ver más golpes, no quiero ver más muertas por violencia”, finaliza.
Lo que ha visto a lo largo de los años como forense, primero en la policía y ahora en el Poder Judicial es que la víctima “hace la denuncia, le dan un oficio, tiene que ir al cuerpo médico policial, donde si no hay médicas -dato importante porque la víctima en general se siente mejor con una mujer- tiene que ir a un hospital”, explica.
Y el camino sigue, porque -cuenta Gallardo “en el hospital hay que conseguir una ginecóloga si es mayor o una pediatra si se trata de una menor, y se debe contar con una instalación adecuada para hacer la revisión física”.
Luego “una vez que se toman las muestras, tiene que volver a la policía, enviarlas por correo policial a La Plata, y si necesita contención psicológica, hay que pedir turno en un hospital, en una organización social o en el mismo juzgado”, sigue la legista.
Si la persona abusada requiere medicación “también hay que buscar un psiquiatra y luego encontrarle un hogar, para lo cual es necesaria una asistente social que le busque el lugar más adecuado y seguro”, continúa Gallardo, dando cuenta en toda esta enumeración el largo camino por el que tiene que atravesar la víctima.
Gallardo destaca la importancia del asesoramiento legal “para que la víctima sepa los pasos a seguir, para que le informen sobre la restricción que tiene el violento para acercarse y otros términos y derechos, que en la mayoría de los casos, desconoce”.
Gallardo define todo este proceso como “descuartizar” a la víctima “por eso, es fundamental centralizar la atención en un solo lugar, contar con un equipo interdisciplinario, y estar a disposición las 24 horas los 365 días del año”.
Así, resume su proyecto, cuyo eje es “evitar que la persona afectada deambule sola, sin acompañamiento, sin dinero”.
Otro dato que no se le escapa a Gallardo es la importancia del trabajo en red “con el hospital, con organizaciones sociales especializadas, con psicólogos y con personal policial que colabore”.
Para evitar la revictimización, la médica suma la necesidad de contar con un móvil propio “a disposición del equipo, porque la víctima no puede ser trasladada en un patrullero: eso le genera miedo y la volvemos a victimizar”.
La idea de Gallardo es poder armar la oficina en un espacio no institucional “porque me ha pasado de tener que cruzar, en un pasillo de una comisaría, a víctima o victimario, o realizar un examen genital a una niña abusada en lugar no apto”.
La oficina que propone y por la que fue distinguida se organizará en el polo judicial de Avellaneda, donde Gallardo ya tiene profesionales identificados que se han capacitado en la temática.
Gallardo reconoce que el trabajo que realiza es “muy duro, pero la satisfacción es poder salvar vidas o reivindicar a las víctimas cuando se hace un buen trabajo forense, para que la justicia cuente con las pruebas adecuadas cuando juzga a los violentos”.
“Muchas veces el círculo de la violencia es cíclico porque las victimas no siguen al no estar acompañadas, se cansan, no tienen dinero, y yo, no quiero ver más golpes, no quiero ver más muertas por violencia”, finaliza.


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